Semana apasionada
Alberto Montero - 8.04.2009 | Menéame
Como no soporto tanta pasión y fervor religioso en el ambiente me marcho de vacaciones a tierra de infieles hasta el domingo.
¡Que os sea leve y hasta la vuelta!
Como no soporto tanta pasión y fervor religioso en el ambiente me marcho de vacaciones a tierra de infieles hasta el domingo.
¡Que os sea leve y hasta la vuelta!
Dichoso el que puede , por aqui nos estamos comiendo el
brete de que ahora , nuestro hermoso pais, no es cristiano,
segun Obama, despues de acabar con el mundo musulman
en nombre del cristianismo y el derecho divino.
La necesidad hace parir mulato, dice el refran , ahora en la
onda de la crisis o collapso segun unos u otros, renuncian
hasta de los derechos divinos a cambio de tener mas de
lo mismo a cuenta de un mundo tonto.
En una Semana Santa, mi abuela andaluza miraba por la ventana de nuestra casa en Mar del Plata el cielo gris del otoño austral. Le pregunté qué miraba y me dijo “¡ay niña… cómo estará mi pueblo en este momento!” Ella vino a la Argentina a los 16 años y nunca más volvió. Treinta años después llegué a Málaga un domingo de Ramos y supe de qué hablaba mi abuela. Desde entonces anduve otras cinco semanas santas por ciudades y pueblos de Andalucía y no pierdo la ilusión de volver cuantas veces pueda.
El rito, los movimientos, la música, las luces y las sombras. La tragedia y la comedia. La representación. Todo un pueblo teatralizando la pasión y la muerte de los crucificados de su propia historia. Desde las conversiones forzosas y las expulsiones (justo ahora se cumplen 400 años de la expulsión de los moriscos) hasta la guerra civil, pasando por más guerras y hambrunas supieron como nadie transfigurar en arte el dolor. Un arte popular, que no por nada el Vaticano jamás promosionó.
Un cariñoso saludo.
Cristina Luna