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“Somos víctimas de una mala filosofía política”, entrevista a Mario Bunge

Este fin de semana periódico El Comercio, de Perú, publicaba una entrevista a Mario Bunge, uno de los filósofos más interesantes y polémicos de América Latina.

Yo me acerqué a él hace años, cuando leí su “Economía y Filosofía” y, en aquellos momentos, me pareció brillante por su capacidad de arrojar luz sobre la oscuridad con la que la economía envolvía sus principios y fundamentos.

La entrevista no tiene desperdicio en su ataque a la posmodernidad y sus defensores, los cuales, según Bunge, “hablan en difícil porque no tienen nada que decir”.

Aquí os la dejo para el disfrute colectivo. Atentos a su receta para llegar a los noventa años

Mario Bunge. Es una de las voces más lúcidas y polémicas de la filosofía latinoamericana. A su paso por Lima conversó con “El Dominical” sobre la crisis del capitalismo, las seudociencias, los posmodernos y la ligereza de los intelectuales latinoamericanos.

“Hablan en difícil porque no tienen nada que decir”, afirma Mario Bunge (Buenos Aires, 1919) sobre los defensores de la llamada posmodernidad. El filósofo y físico argentino no escatima adjetivos al referirse a quienes se han alejado de la ciencia racional para construir teorías basadas en la especulación y en lo que él denomina las seudociencias. Es autor de una treintena de libros entre los que destacan su enorme “Tratado de filosofía” (siete tomos) y “La ciencia y su método”, un pequeño volumen que no ha dejado de reimprimirse desde su aparición en los años sesenta.  

(* * *)

¿Por qué en nuestros países, donde se necesita tanto del desarrollo científico, se le da tan poca importancia a la investigación?


Es culpa de los intelectuales que no han sido capaces de entender que la ciencia y la técnica son el motor de la civilización moderna. Si lo entendieran, empujarían a los gobiernos para que se ocupen de ello. En nuestros países casi todos los intelectuales se ocupan de cualquier cosa menos de ciencia y técnica. Los científicos no suelen interesarse por la política, lo que es un error pues tendrían que actuar en ese terreno para exigir que los gobiernos inviertan más en ciencia, en educación y en salud.  

En una entrevista dijo que la filosofía estaba muy enferma, herida de muerte. ¿Es tan crítica la situación de la filosofía contemporánea?


Yo creo que la filosofía se ha estancado. En los últimos años no ha abordado problemas importantes sino problemas secundarios, y muchas veces seudoproblemas. Muchos filósofos se preguntan, por ejemplo, cómo sería una Tierra sin agua o qué significa ser un murciélago.

¿Por qué no ocuparnos mejor de cómo piensa y siente la gente?

Para eso hay que informarse sobre las neurociencias que estudian el órgano de la mente que es el cerebro; pero la mayor parte de filósofos se niega a aprender esto. No creo que la filosofía vaya a morir o desaparecer, pero sí está muy enferma. Una buena infusión de ciencia del siglo XXI le vendría muy bien.  

En ese sentido es un entusiasta defensor de las neurociencias. ¿Qué avances tenemos en este campo?


Estamos viviendo la década del cerebro. Se está avanzando muchísimo, pero todavía se ignora bastante. No sabemos exactamente cuáles son las partes del cerebro conscientes de sí mismas; pero se acaba de descubrir que dar brinda mayor placer que recibir, y que es el mismo tipo de placer que sentimos al comer algo sabroso. Se ha descubierto también que la desigualdad es mucho más nociva que la pobreza. La desigualdad causa estrés y este, a su vez, origina una superproducción de sustancias nocivas que destruyen el cerebro. En los países más equitativos las personas son más longevas. Los costarricenses y los cubanos viven bastante más que los norteamericanos. Ganan muchísimo menos, son mucho más pobres, pero viven más porque son más igualitarios.

¿Por qué los filósofos se han alejado de la ciencia? ¿Cuándo empezó esto?


Yo creo que empezó como una reacción contra el Siglo de las Luces. Empezó con gente como Hegel, al comienzo del siglo XIX, como una reacción contra el modernismo, contra el cientificismo y el materialismo. Vinieron todas esas fantasías idealistas de Hegel y en el siglo pasado aparecieron Edmund Husserl, Martín Heidegger y demás charlatanes que escribían de manera tal que era imposible entenderles. De esta manera ocultaban que no decían nada.

Cuando Heidegger dice que la esencia del ser es “el yo mismo”, ¿qué significa? Absolutamente nada. Pero como lo dice un profesor alemán entonces los latinoamericanos y los franceses dicen “oh, que sabiduría”, sin darse cuenta de que lo dice en difícil porque no tiene nada que decir.  

Se refiere a filósofos que han gestado el pensamiento posmoderno…


No han aportado ningún conocimiento porque justamente niegan la ciencia, la racionalidad, la lógica, y cuando usted niega eso se vuelve un cuadrúpedo. Cuando no se reconoce que el cerebro es capaz de entender, de conocer; cuando se dice que todo es misterioso se está negando la modernidad.

Es peor que volver a la Edad Media. Porque en la Edad Media hubo filósofos y teólogos que por lo menos discutieron racionalmente. Santo Tomás de Aquino no descubrió nada pero nos enseñó a discutir. Dijo, cuando se discute con un creyente se le exhibe las Escrituras para convencerlo, pero cuando se discute con un incrédulo las Escrituras no sirven, así que no queda más que razonar con él.

(* * *)

El capitalismo vive una de sus mayores crisis desde 1929. Usted ha hablado de un modelo de sociedad llamado “tecno-holo-democracia”. ¿Qué significa esto?


Occidente es víctima de una mala filosofía política, el neoliberalismo, según la cual las empresas deben tener total libertad. Y ya se sabe que el capitalismo es suicida y por eso necesita controles. Los críticos del capitalismo, sin embargo, no ofrecen ninguna alternativa creíble. Los socialistas están paralizados y no tienen nuevas ideas. Los marxistas siguen repitiendo los mismos conceptos del siglo XIX. Yo sostengo que en el futuro tendría que haber una democracia integral, no limitada a lo político, sino extendida hacia lo económico y lo cultural. Esa sociedad futura, además de buenas ideas, necesita técnica, porque el gobierno no debe estar en manos de aficionados. Y la democracia económica se alcanzará a través de las cooperativas, que son empresas que actúan en el mercado pero bajo la propiedad y la administración de sus trabajadores, con la colaboración de especialistas. Un modelo de cooperativa exitosa es la vasca Mondragón: tiene su propio banco, su propia universidad y cien empresas diversificadas, ninguna de ellas ha quebrado y la gente trabaja a gusto porque lo hace para sí misma.  

¿Y la ética calvinista que impulsó el capitalismo?


Eso ya se acabó. Según Max Weber la ética calvinista era muy cuidadosa con el dinero, no especulaba. El capitalismo de los últimos treinta años, especialmente en Estados Unidos, ha sido el capitalismo del casino, de las especulaciones y los préstamos. Enron, corporación amiga de la familia Bush, era solo un cascarón. Bernard Madoff durante 30 años estafó por más de 50 mil millones de dólares tanto a gente rica como a 35 cajas de jubilación de sindicatos. Lo hizo porque nadie lo controló, porque el gobierno de Reagan eliminó la mayoría de controles y Clinton terminó con los que quedaban. Demócratas y republicanos son igual de culpables en esta crisis.  

Receta para llegar a los 90 años

“No leer a los posmodernos, no fumar, no beber alcohol y no hacer demasiado deporte. Mantener ágil el cerebro. Si uno deja de aprender, el cerebro deja de funcionar”

12 comentarios a ““Somos víctimas de una mala filosofía política”, entrevista a Mario Bunge”

  1. Mario Bunge es antineoliberal pero profundamente capitalista, lo cual es un oximorón. Su fe en el progreso (en la ciencia y en la técnica) es tan central que no se diferencia en casi nada a la cultura protestante anglosajona. Digo casi porque conserva de la latina católica el pudor a enriquecerse desmesuradamente. Concuerdo con él en que la filosofía está enferma, pero pienso que es la ciencia tecnológica la que la enfermó. Se contradice en ésto cuando dice que viven más y mejor cubanos y costarricenses que norteamericanos porque son sociadades más igualitarias. ¿qué tiene que ver en su ejemplo la ciencia y la técnica? Concedo que es un viejo genial, se las ha ingeniado para ser reaccionario sin parecerlo y sin mosquearse.

  2. “Mario Bunge es antineoliberal pero profundamente capitalista.
    Concedo que es un viejo genial, se las ha ingeniado para ser reaccionario sin parecerlo y sin mosquearse.”

    Cristina: lo tuyo es una infamia, pero una infamia liviana, porque no das sustento alguno para eso que decís. Cualquiera que haya leído a Bunge, o aún contentándose con buscar en Google y encontrar las últimas entrevistas, se da cuenta de que de capitalista no tiene nada.
    Sería interesante que probaras que es reaccionario. Creo que no vas a poder, pero no estaría mal ver en qué consisten tus intentos.
    Por otra parte no tocás ninguno de los temas allí tratados, lo que muestra que tu sensibilidad hacia los temas tocados es escasa o nula.
    Con progresistas como vos, el capitalismo no corre peligro.

  3. “…soy un socialista sui generis. El socialismo ha tenido un grave defecto: siguiendo a Marx, ha creído que una vez resuelto el problema económico todos los demás se iban a resolver. ” Mario Bunge. Entrevista. Diario Perfil. Buenos Aires, 4 de mayo de 2008.
    Decime Orlando ¿con un progresista como éste el capitalismo sí corre peligro?

  4. Seguís sin fundamentar lo que le atribuís a Bunge. Respondés con una pregunta.

    En cuanto a “El socialismo ha tenido un grave defecto: siguiendo a Marx, ha creído que una vez resuelto el problema económico todos los demás se iban a resolver” yo no le encuentro objeción.
    Y distingo bien entre quienes se reclaman socialistas pero su principal fidelidad es hacia el repetir autores, y los socialistas que lo son porque quieren encontrar soluciones para una sociedad sufriente y desigual. Una sociedad que podría ser mucho mejor.
    Y tal parece que a vos lo que te molesta es una crítica al marxismo, al que al parecer tomás como algo indiscutible.

  5. Digamos que de Bunge al menos podemos alegrarnos no
    sea tan malo como otros. Luchar es otra forma de vivir. Y
    si hay algo claro es que no se puede estar con Dios y con el
    Diablo.

  6. Ay Orlando… ¿no ves la fecha en que Bunge se autodefine como socialista “sui generis”? ya estaba en curso la crisis que él no veía. ¿No te das cuenta que unas semanas después estalla y hasta los del FMI fueron corriendo a leer El Capital para entender lo que pasaba? ¿no te fijaste que en la reciente entrevista que nos arrimó Alberto Montero, Bunge elude la crisis como crisis estructural y habla de controlar al capitalismo para que no se suicide? ¿No leíste clarito que dice que no hay crítica alternativa al capitalismo?
    Mirá Orlando, leer no es deletrear. Deberás aprender a leer, para no caer preso de discursos dobles como el de Bunge.

  7. Las preguntas, el sermón y luego el consejo:

    ¿no ves la fecha
    ¿No te das cuenta que…
    ¿no te fijaste que …
    ¿No leíste clarito que…

    Mirá Orlando, leer no es deletrear.
    Deberás aprender a leer, para…

    Bravo Cristina, seguí preprando tu argumento ad hominem.
    Utilizá solamente entrevistas.
    Ni se te ocurra tocar algún libro como
    Las ciencias sociales en discusión
    Mitos hechos y razones
    Filosofía política
    100 ideas…

    Ahora explicame que yo no entiendo porque no tengo la necesaria fe en la virgen maría y en su asesor, el espíritu santo….

  8. ¿Por qué te irritan tanto las preguntas? ¿tenés problemas con las respuestas? ¿Conocés la diferencia entre la pregunta que requiere respuesta, de la pregunta retórica que es en sí misma la respuesta?
    ¿No te acordás de lo que dijiste en tu primer comentario? ¿ no era que bastaba googlear y ver los últimos reportajes para darse cuenta de que Bunge “de capitalista no tiene nada”? ¿porqué ahora cambiás las reglas del juego? ¿no te gustó la respuesta a tal desafío? ¿Es por eso que ahora creés que metidos en la obra de Bunge te va a ir mejor? ¿tenés inclinaciones masoquistas?

    Y antes de la despedida final (yo no soy sádica) la última pregunta; ¿sos o te hacés?

  9. Saludos Orlando y Cristina
    He leido sus comentarios acerca del articulo de bunge, por cierto muy interesante y primera vez que lo leo, el critica al neoliberalismo y al socialismo que no tiene alternativas y asi es lamentablemente, pero hay que construir una alternativa socialista, como se esta haciendo en paises como venezuela, bolivia y ecuador donde no es facil, pero coincido con orlando cuando este socialismo debe disminuir la DESIGUALDAD entre los que mas tienen y los que menos tienen, suena dificil lograr este cometido pero no imposible hacerlo, debemos despojar de nuestro egoismos tanto de un lado y del, otro lado para lograr la UTOPIA PARA MUCHOS,y para POCOS que asi sea, debemos revertir esta figura si queremos lograr sociedades mas equilibradas

  10. Concuerdo con Cristina en que no veo un anticapitalista en sus respuestas. Antineoliberal, sí, pero su ejemplo de la empresa Mondragón no es anticapitalista. Habla de “otro” capitalismo. Estilo Sueco o Noruego, supongo, donde todos cobran por el estilo, sin excesivas diferencias, y donde hay un paso muy pequeño para el socialismo. Pero no hay socialización de la riqueza real.

    Debo decir que soy un ignorante sobre su pensamiento, pero si esa es toda la crítica que hace a los posmodernos, les hace un favor. No pasa del insulto, y encima aconseja no leerlos. Sí señor, de toda la vida la mejor forma de rebatir a alguien es no conocerlo. Y como no lo entiendo, no me gusta, le temo, lo rechazo.

  11. Realmente no aporta solucion a los conflictos, no es cierto que la filosofia este estancada, como mucho estan los filosofos estancados.

    La Tecnologia no lo es todo, es una parte del todo.
    Es cierto que la tecnologia ayuda el hombre y que la tecnologia supone el progreso y el avance de nuestra sociedad.

    Existe una alternativa economica, propuesta por D.Ramiro Pinto en su libro Perestrohica del Capitalismo, Fundamentos de la Renta Básica.

    Un saludo

    www.rentabasica.blogspot.com

    Jose Miguel

  12. Creo que sé lo que le preocupaba a Mario Bunge cuando escribió Ética y ciencia, el último libro que acabo de leer (Siglo Veinte, Buenos Aires, 1972). Creo que lo explica muy bien en el último párrafo del primer apéndice:

    “Un humanismo sin ciencia y neutral es inoperante; una ciencia sin humanismo es peligrosa. Para cobrar eficacia, el humanismo universalista debe ser científico y militante. Y para no corromperse, la investigación científica debe guiarse por principios humanistas” (p. 90).

    Como podéis ver, a Mario Bunge le preocupaban dos cosas. La primera, la oscuridad de los filósofos o teóricos de la ética que ha llevado a la gente a pensar que la ética es “un muestrario de opiniones, arbitrariedades y utopías de pensadores ilustres” (p. 14). La segunda, la falta de ética de muchos científicos, que no piensan o no quieren pensar en las consecuencias de sus investigaciones para la humanidad. Y a ello dedica todo el libro, a argumentar el carácter ético de la ciencia y el carácter científico de la ética.

    En este último caso, el que más me interesa para mi investigación, el autor apuesta por una ética basada en los conocimientos de la lógica y de las ciencias –naturales y biopsicosociales, como dice él- para avanzar en el conocimiento preciso y riguroso del “problema ético supremo: el de conocer y posibilitar la recta conducta” (p. 14). No basta con “estudiar la conducta tal cual se da, ni basta conocer las pautas óptimas, todos desearíamos saber lo que debiéramos hacer dados determinados fines y determinadas circunstancias” (pp. 76-76).

    El autor considera, por tanto, que merece la pena tratar de justificar o criticar las normas en las que nos basamos y de explicar por qué se las adopta o rechaza. En este sentido, es contrario a quienes, como los filósofos irracionalistas o pragmatistas, “quieren hacernos creer que la ética es injustificable, o sea, irracional” (p. 68).

    Ahora bien, Bunge tampoco se encuentra del lado de quienes afirman que existen valores y bienes intrínsecos y absolutos (cfr. p. 93): “Seguiremos creyendo que las normas surgen y evolucionan en contextos históricos-culturales concretos, y que normas lógicamente incompatibles entre sí pueden ser igualmente conducentes o eficaces en situaciones diferentes; pero –si no somos pragmatistas puros ni intuicionistas, sino científicos- exigiremos que las normas sean teóricamente justificables. Con esto propenderemos a la universalización de ciertos preceptos, ya que los preceptos justificados teóricamente participan, en cierto sentido, de la universalidad del conocimiento científico” (pp. 70-71).

    No sé hasta qué punto tiene razón en concederle tanta importancia al análisis lógico-lingüístico-formal ni si acierta en su defensa de lo que denomina una axiología (teoría de los valores) “relativista y objetivista” (p. 113). Sin embargo, no puedo negar que comparto su preocupación por el oscurantismo y la opinionitis en ética que ha devaluado su valor, así como su deseo de avanzar en el conocimiento riguroso y preciso.

    A quienes la cuestión del carácter científico de la ética ni les va ni les venga, les dejo con su idea de la actividad científica como una escuela de moral, válida también para el periodismo y para la comunicación cotidiana, “por exigir la adquisición o el afianzamiento de los siguientes hábitos o actitudes normales:

    1) La honestidad intelectual (o “culto” de la verdad), el aprecio por la objetividad y la comprobabilidad, el desprecio por la falsedad y el autoengaño […]

    2) La independencia de juicio, el hábito de convencerse por sí mismo con pruebas, y de no someterse a la autoridad. […]

    3) Coraje intelectual (y aún físico en ocasiones): decisión para defender la verdad y criticar el error cualquiera que sea su fuente y, muy particularmente, cuando el error es propio. […]

    4) Amor por la libertad intelectual y, por extensión, amor por las libertades individuales y sociales que la posibilitan; concretamente, desprecio por toda autoridad infundada –sea intelectual o política- y por todo poder injusto. […]

    5) Sentido de la justicia, que no es precisamente la servidumbre a la ley positiva –que nos imponen y que puede ser injusta- sino la disposición a tomar en cuenta los derechos y opiniones de prójimo, evaluando sus fundamentos respectivos” (pp. 41-42).

    En último lugar, quiero agradecer a Mario Bunge que me haya hecho pensar sobre las relaciones entre la ética y la ciencia y que me haya reafirmado en algunas de mis convicciones personales y profesionales.

    Tomado de http://doctorandaenconstruccion.wordpress.com/2009/08/25/sobre-la-etica-y-la-ciencia-a-proposito-de-bunge/

    Imagino que éstas son el tipo de ideas que tanto molestan a gente descerebarada, como los que dan por terminada una discusión pereguntándome si soy o me hago.

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Alberto Montero