La otra economía » 2012 » October

Notas archivadas en ''

Indignación in crescendo, para Página 12

Fruto de mi paso por Argentina fue también esta colaboración que me pidieron para el periódico Página 12 sobre el movimiento de los “indignados” en España y que probablemente se traducirá en una relación más continua con ese medio de comunicación argentino.

El texto original está publicado aquí o podéis leerlo a continuación. [Sigue leyendo →]

En el avión de vuelta

Otra vez, como cada vez, siento que algo se me queda atrás cuando me marcho de La Paz y pienso que, irremediablemente, deberé volver a buscarlo. Lo más grave es que cuanto más veces vuelvo más se intensifica el sentimiento y mayores mis deseos de retorno.

De estas tierras que ahora se extienden áridas y resecas hasta decir basta bajo la sombra del avión siento que mana algún tipo de energía que es capaz de recargar mis baterías de europeo cansado de ver cómo su país camina hacia el subdesarrollo. Quizás sea que aquí ya pasaron por el lugar hacia el que nosotros nos encaminamos, la barbarie neoliberal, y que en la mirada de la gente brilla el fulgor de quienes saben que tras décadas de sufrimiento se abren oportunidades únicas como las que ahora vive este país: el empoderamiento de las clases subalternas, de los desposeídos durante siglos, de los que han sabido sobrevivir a través de la resistencia y la lucha, esperando los momentos de justicia que la historia, muy a su pesar, acaba por conceder.

A mi espalda se quedan nuevos afectos mientras los antiguos se renuevan y crecen; quedan los retos del nuevo proyecto recién comenzado y que me mantendrá vinculado al país durante algún tiempo; quedan las reflexiones compartidas y las discusiones instructivas con los nuevos compañeros con los que compartiré ese proyecto; queda la luz de una ciudad que me atrapa en su caos y en su bullicio, que me deslumbra cuando la contemplo desde El Alto derramarse como un torrente altiplano abajo; queda una ciudad cargada de vida que te recarga la vida.

Y entre sensaciones difusas perviven otras más concretas. Ésas de las que suelo dejar memoria escrita para cuando me falle la propia.

Una fue la visita al emprendimiento comunitario de Pamparalama, en las proximidades de La Paz y gestionado por la comunidad Chacaltaya. Dedicar un domingo a “pasear” a 4900 metros sobre el nivel del mar, rodeado de llamas y alpacas y visitando lagunas alimentadas por las nieves cada vez menos perpetuas es una forma diferente de desconectar del trajín de la semana. La amena conversación durante la reconfortante comida popular a base de sopa de verduras y filete de llama y quinua y las risas descontroladas mientras don Roberto, el próximo Jilacata de la comunidad, nos daba “otra vueltecita” en barca en una laguna casi helada hicieron el resto.

Y difícilmente podré olvidar también los momentos en torno al magnífico vino de altura boliviano. Ya fueran los ratos de tranquilidad, vino y queso al llegar al apartamento tras la intensa jornada de trabajo; ya fueran las conversaciones en el íntimo entorno de La Guinguette, el barecito de la Alianza Francesa y uno de mis preferidos en La Paz para charlar, leer o pensar; o ya fuera en cualquier otro acogedor espacio de los que te ofrece esta ciudad, el vino ha estado muy presente durante estos días. Ha engrasado las conversaciones, ha templado los nervios, ha calmado las ansiedades y se ha convertido en cómplice necesario de todos los buenos momentos. Así que ahora, con una botella en la maleta, tocará brindar en casa por Bolivia y por el próximo retorno.

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Andalucía, Argentina, Portugal y El Mundo

Estos días están siendo de un trabajo tan apasionante como intenso, el tipo de trabajo del que uno nunca se puede quejar por todo lo que se aprende con él. A eso se debe la ausencia; mis disculpas.

En cualquier caso, también ha habido tiempo para los medios de comunicación. La primera intervención, sobre la petición de rescate por parte de Andalucía al gobierno central, es una entrevista de radio para Onda Local de Andalucía que hice antes de salir para Bolivia. Como todo está yendo a peor, y basta con ver los nuevos recortes presupuestarios del gobierno andaluz (esos que vienen a sumarse a lo que Valderas calificaba de “injustos, pero necesarios”), creo que sigue teniendo interés y podéis oírla aquí.

La segunda es la crónica que hizo Raúl Dellatorre, que fue quien me entrevistó en la televisión pública argentina, para Página 12 acerca de las discusiones desarrolladas en los eventos que tuvieron lugar en Argentina en esos días y en donde se recogen parte de mis opiniones. Podéis leerla pinchando aquí.

En estos días también me contactaron de El Mundo para que diera mi opinión sobre el Fondo Monetario Internacional. Como es la primera vez que me llaman de ese medio y me ofrecen un espacio tan destacado, no he podido resistirme a dejar constancia de ello aquí.

Y, finalmente, para terminar de engrosar mi egoteca, me hizo especial ilusión que tradujeran al portugués (no sé quién, pero se lo agradezco) mi intervención en la última fiesta del PCE sobre el posible colapso de la Eurozona. Aquí está el resultado.

Entrevista en Visión 7 Internacional, la televisión pública argentina

Ya en La Paz, después de un viaje desde Buenos Aires con más etapas que el Tour de Francia, me comienzan a llegar los resultados de las múltiples entrevistas concedidas para los medios de comunicación argentinos y algunos latinoamericanos. Incluso tuve el honor de que me entrevistara en la televisión pública argentina el principal periodista económico del país, Raúl Dellatorre. Este es el resultado.

 

Con las Madres de la Plaza de Mayo

Recién llegado de pasear por Corrientes y sentirme desbordado por su oferta cultural a pie de calle (librerías, teatros, cines, salas de exposiciones, tiendas de música que se suceden hasta marear) me siento en Utopía, la cafetería de nombre esperanzador del hotel Bauen, en donde me ha alojado la organización y aprovecho para hacer un breve repaso de estos días por Buenos Aires.

De entrada, estar alojado en este hotel, una empresa recuperada y gestionada por sus trabajadores y todo un símbolo en el Buenos Aires intelectual y cultural, ha supuesto una primera píldora para las emociones. Pasar unos días en un espacio en el que el capital, encarnado en el empresario, no rige el quehacer de estos trabajadores sino que éste depende exclusivamente de la autogestión y la toma de decisiones horizontal es como entrar en un mundo de ficción hecho realidad; casi como uno de los mundos de los cuentos de Cortázar. Es entrar en un entorno en el que otro orden y otros procesos, más democráticos y respetuosos con la persona en tanto que trabajador, son posibles; es entrar en una dimensión diferente de la economía, en una dimensión en que la que se demuestra que la propiedad social y la gestión democrática y participativa de los procesos de trabajo son tan perfectamente posibles como la propiedad privada y la estructura jerárquica de toma de decisiones. Es entrar en otro mundo posible hecho realidad y eso, con los tiempos tan grises que corren, es un soplo de aire fresco.

Pero no ha sido esa la única emoción de estos días, ni tan siquiera la más intensa. El momento más intenso fue compartir, como invitado al Encuentro, las vueltas en torno a la Plaza de Mayo que las Madres dan cada jueves sin faltar ninguno desde hace más de 35 años reclamando el retorno de los desaparecidos de la dictadura. Es difícil trasladar la emoción que sentí cuando llegaron y la gente las recibió cantando una especie de salmo acompañado de palmas (“Madres de la Plaza, el pueblo las abraza”); cuando vi a estas mujeres, ya ancianas, colocarse tras una pancarta y comenzar a caminar por la plaza mientras el resto se situaba a sus espaldas y las acompañaba entre cantos; mientras pensaba en cómo después de treinta y cinco años siguen reclamando los cuerpos de sus seres queridos desaparecidos, convirtiéndose en un referente moral y ético para todas las luchas populares que reclaman justicia. A mí me resulta difícil.

Al acompañarlas en su caminar de este jueves pensaba en los republicanos muertos durante la Guerra Civil española que aún duermen en las cunetas. No pude dejar de sentirme abochornado ante el derroche de dignidad y resistencia de estas mujeres que reclaman lo mismo que reclaman los seres queridos de los muertos republicanos y que allí se les niega en aras de una presunta reconciliación que, ofensivamente, sitúa los muertos de ambos bandos al mismo nivel ético, como si morir defendiendo la democracia fuera igual a morir derrocándola.

Y al tiempo que pensaba en ello en mi cabeza resonaba esa combinación escalofriante de los versos de Benedetti con los cantos de Viglietti con la que os dejo.


Hacia Buenos Aires

Mañana salgo de viaje hacia Buenos Aires, invitado al VI Encuentro de Economía Política y Derechos Humanos organizado por la Universidad Popular de las Madres de la Plaza de Mayo para hablar sobre la crisis europea. Es una invitación que, por diversos motivos, me hace especial ilusión así que daré por buenas las más de doce horas de vuelo sabiendo que, además, de allí me marcharé un par de semanas para Bolivia para echar una mano en un proyecto muy atractivo y que puede ayudar a cambiar la economía popular y comunitaria de un país que lo necesita. Espero que, entre tanto, este cuaderno no se resienta demasiado. Se hará lo que se pueda.

Para ir ambientándome, os dejo con uno de mis tangos favoritos en esta versión poco ortodoxa de Diego el Cigala. 

Alberto Montero