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Notas archivadas en 'Estados Unidos'

El debate sobre Afganistán

Mi artículo de hoy en Público no está escrito, aunque pudiera parecerlo, al hilo de la trágica coyuntura inmediata. Llevaba varios días enviado y ha cobrado, de repente, mayor actualidad ante la muerte de tres españoles en Afganistán.

El motivo que me incitó a escribirlo puede resumirse en una serie de preguntas que, en mi humilde opinión, deberían abrir los términos de un debate más sincero sobre la cuestión.

Son preguntas como, ¿qué diferencia la presencia de las tropas, españolas o de cualquier país, en Afganistán con respecto a lo que han estado haciendo, por ejemplo, en Irak? Y si de allí se sacaron las tropas españolas porque era una guerra ilegal e injusta, ¿por qué se mantienen en Afganistán? ¿Puede alguien creerse que un gobierno como el de los Estados Unidos y los gobiernos comparsa con presencia militar en ese país gastan miles de millones de dólares para defender los derechos de las mujeres afganas? ¿No hay otras formas de promover una transformación social que permita mayores niveles de emancipación para las mujeres y, en definitiva, para el conjunto de la población que a base de bombazos? Cuando con el millón de dólares que cuesta mantener al año a un soldado estadounidense en el país se pueden construir 20 escuelas, ¿por qué seguir apostando por la ocupación y no por la educación?

Estas son las preguntas que me sirvieron de base para el artículo que podéis leer aquí.  

Las lecciones (no) aprendidas de las “subprime”

Como ando de economista de guardia, el pasado domingo sacaban en Público un artículo sobre lo que se había aprendido o no de la crisis de las subprime y para el que me consultaron. Como siempre, veinticinco minutos de conversación se sintetizaban en tres o cuatro frases pero creo que el artículo es interesante en sí mismo, así que aquí os lo dejo.

Obama, premio Nobel de Ecología

El emperador negro, no satisfecho con el premio Nobel de la Paz, anda buscando ahora que le concedan también el de Ecología (si no existe no hay problema, lo crearán ex profeso para otorgárselo) así que, sin contarse un pelo, ha propuesto al Congreso estadounidense que abra la posibilidad de explorar en busca de petróleo en las áreas costeras del Atlántico y de Alaska.

Lo que no consiguió Bush Jr. puede conseguirlo ahora Obama a base de talante y con planteamientos tan entrañables como éste: “Es necesario dejar atrás los manidos debates entre derechas e izquierdas, entre empresarios y ecologistas, entre los que dicen que las perforaciones son una solución y los que dicen que no tienen razón de ser”.

¿Y ésta era la gran esperanza negra?

Zapatero reza con La Familia

El presidente Zapatero, laico declarado, acude mañana al Desayuno de la Oración promovido por La Familia, una organización secreta ultraconservadora cristiana con un credo que no tiene mucho que envidiarle al de los Legionarios de Cristo Rey.

Se trata de una organización que ha tenido vínculos contrastados y reconocidos con diversos regímenes dictatoriales africanos, asiáticos y latinoamericanos y en la que,  para más inri, militan los dos parlamentarios de Uganda que están promoviendo una iniciativa legislativa para condenar con la pena de muerte a los homosexuales.

Dicho lo cual viene la pregunta: ¿Aceptaría Zapatero una invitación de una organización española de esa naturaleza? Pues eso.

Si vis pacem para bellum

Obama acaba de presentar su demanda de presupuesto militar para el año 2011, el más grande de la historia de ese país: más de 700 mil millones de dólares. Se ve que interiorizó perfectamente la responsabilidad que le correspondía por la concesión del Premio Nobel de la Paz y está dispuesto a promoverla aunque sea a base de guerras.

Zapatero, Galeano y Haití

Mientras la comunidad internacional alerta sobre la ocupación militar estadounidense de Haití realizada bajo la excusa de la ayuda humanitaria, al presidente Zapatero no se le ocurre otra cosa que decir en el Parlamento Europeo que “ver helicópteros, ver marines que llevan alimentos, ponen orden y salvan vidas a mí personalmente me parece un hecho a aplaudir”.

¿Es que realmente no tienen un asesor que pueda lograr que este hombre sea capaz de mantener una postura de izquierdas en algo que no sea repetir ad nauseam la consigna de que las políticas sociales son progresistas? ¿Es que no hay forma de que en cuanto dice algo que se sale del guión aprendido no meta la pata hasta el corvejón? ¿Es que antes de hablar no ha podido leer nada sobre la historia de Haití para entender el papel que a lo largo del siglo XX han tenido los Estados Unidos en la situación actual del pueblo haitiano?

Son estos momentos los que a uno le hacen sospechar que la promesa y efectiva retirada de las tropas españolas de Irak fue más una decisión de marketing electoral, buscando rentabilizar políticamente el activismo social ligado a las manifestaciones por el “No a la guerra”, que la expresión sincera del rechazo a una guerra de ocupación, a todas las guerras de ocupación. Y, si no, ¿cómo se podría explicar entonces el mantenimiento de las tropas en Afganistán o, ahora, la invasión silenciosa de Haití?

En cualquier caso, para aquellos que quieran conocer un poco más de la incidencia que ha tenido Estados Unidos en ese pequeño país caribeño os recomiendo la lectura de este artículo de mi querido Eduardo Galeano  que se publicó en 2004 en el diario argentino Página 12. Se titula “La maldición blanca”. [Sigue leyendo →]

¿Representantes representativos?

Según los últimos datos del Centro para la Responsabilidad Política, en el Congreso de los Estados Unidos más del 44% de los congresistas son millonarios y, de ellos, a más del 10% se le estima una riqueza superior a los 10 millones de dólares.

Algo que, en sí mismo, es llamativo; pero que lo es más si se le compara con el hecho de que, en Estados Unidos, tan sólo el 1% de la población es millonaria.

¿A quién puede extrañarle entonces que una reforma del sistema sanitario para universalizarlo y hacerlo accesible a todos los ciudadanos esté encontrando tantas resistencias?

Si eso no es una plutocracia que venga Catilina y lo vea.

Los economistas del futuro

He recibido en una de las listas de distribución a la que estoy suscrito una especie de artículo de Geoff Hodgson quien, previamente, advierte al lector en el cuerpo del mensaje de que si éste quiere deprimirse con respecto al futuro de la economía no tiene más que pasar a leer el documento que nos remite.

El documento es una selección de comentarios sobre la concesión del Premio Nobel de Economía de este año a Elinor Ostrom y Oliver Williamson, dos economistas cuyas investigaciones escapan a los cánones de lo que la disciplina suele considerar como ortodoxo o, a lo sumo, como permisiblemente heterodoxo. Esos comentarios están realizados en un blog que se llama algo así como “Rumores del mercado de trabajo de economía” que suele ser frecuentado por alumnos de la licenciatura, doctorandos y jóvenes investigadores de la materia en cuestión.

Como el propio Hodgson señala, los comentarios son expresivos de la ignorancia, de la estrechez de miras e, incluso, del sexismo del que hacen gala las futuras generaciones de economistas.

Y es que la mayor parte de ellos comentan que nunca han escuchado hablar de ella y, por tanto, no merecería dicho Premio (en lugar, claro está, de avergonzarse de su ignorancia). Que, como el Premio Nobel de Economía nunca se había concedido a una mujer, se lo han otorgado por ese motivo y no por la originalidad de su obra que, por cierto, menosprecian porque no está publicada en las revistas académicas de presunto mayor prestigio en la disciplina. Y hay quienes, incluso, no la consideran una economista por su defensa y práctica de la multidisciplinariedad de la que, además, echan pestes porque entienden que contamina la “pureza” de la economía.

Ese es el futuro que nos aguarda: nuevas generaciones de economistas formados en una disciplina cada vez más alejada de la realidad y de sus problemas, incapaz no sólo de aportar soluciones sino, incluso, de prever los problemas y tan soberbia que se considera autosuficiente. Una generación de analfabetos ilustrados, de alquimistas de las matemáticas y las finanzas capaces de especular con la nada rompiendo en mil pedazos los sueños de quienes confiaron en sus profecías. Da miedo.

Obama, ¿Premio Nobel de la qué?

Pues sí, a Obama le han dado el premio Nobel de la Paz. Si alguien sabe la razón que me lo haga saber porque para mí es un misterio: las tropas estadounidenses siguen en Irak; la guerra se intensifica en Afganistán y se extiende hacia Pakistán; bajo su mandato se ha producido el primer golpe de Estado del siglo XXI en América Latina y su presencia se acrecienta en la región sembrando de bases militares a la servil Colombia. Y ello por no hablar del mantenimiento de la restricción de los derechos civiles en su propio país impuesta por su predecesor.

Vuelve a repetirse el esperpento de hace un par de años, cuando le dieron el mismo premio a Al Gore por su pretendida lucha contra el cambio climático a pesar de haber sido el vicepresidente de uno de los países más contaminantes del mundo sin que por aquel entonces hubiera hecho nada al respecto como, por ejemplo, ratificar el Protocolo de Kioto.

Imagino que le conceden el premio a Obama por las potencialidades que acumula de cara a extender la paz por el mundo. Mi duda es que esas potencialidades se materialicen en tanto que presidente del país con el mayor gasto militar del mundo y que más armamento fabrica y vende al resto de la humanidad. Otra cosa será cuando abandone la Casa Blanca. Entonces sí; entonces la esperanza negra intensificará su retórica pacifista, impartirá conferencias inanes a precios desorbitados y el mundo olvidará lo que pudo haber hecho y no hizo y alabará lo que dice cuando ya no lo puede hacer.

Pobre paloma, al enterarse debe haberse puesto tan negra como el premiado.

Conversación virtual con Mr. Obama, de Adolfo Pérez Esquivel

El argentino Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, ha imaginado la que podría ser una conversación en el bonaerense Café Tortoni con el presidente Obama acerca de lo que está ocurriendo en el mundo.

Sus incertidumbres son las mías; sus demandas de una toma de posición nítida con respecto a muchos temas podrían ser similares a las mías; y su petición para que palabra y obra en la política internacional estadounidense no sigan yendo en sentidos opuestos también la comparto.

Si os interesa, podéis leer el texto de Pérez Esquivel pinchando aquí.

Alberto Montero