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Notas archivadas en 'General'

“Despedida”, de Luis García Montero

Luis García Montero escribe hoy una preciosa despedida de su blog veraniego “Considerando” que ha estado manteniendo en Público durante este mes de agosto.

No sólo es pura poesía, es también un llamamiento a la esperanza y la resistencia para los duros tiempos que se nos vienen encima. Aquí os lo dejo.

“El agua no sabe de escrituras. Eso dicen en Rota cuando los temporales se llevan una casa. El mar salta por encima de las rocas y acaba con las paredes que retaron de forma imprudente a la ley de las tormentas y las mareas. Lo que no se atreven a solucionar las ordenanzas municipales, lo arreglan las crecidas de los ríos y la ira del mar. Tampoco entiende de escrituras el tiempo. Pasa sin dejar que nos bañemos dos veces en la misma ola.

Cuando agosto nos ofrece una hamaca, cuando disfrutamos en la piel una sensación de plenitud soleada que nos une a la tierra, y las noches crecen como interminables enredaderas con olor a jazmín y amistad, y llegan a nuestros ojos, con la puntualidad de un tren perfecto, las páginas de los libros y los desnudos de las sábanas, caemos en la tentación de considerar que el tiempo es una propiedad privada. Pero el tiempo, enamorado de sí mismo, va de mostrador en mostrador, sin casarse con nadie.

La marea del tiempo se lleva agosto y nos deja a las puertas de un otoño duro. Parece que el invierno será duro también, como la primavera, en la que brotarán flores de un color indeciso. Pero no estoy dispuesto a volver a la ciudad con ojeras.

Me gustaría que mi despedida en el número final de este suplemento libre y veraniego sirviese para decirles que en cualquier frío hay siempre un calor hecho a nuestra medida. Lo indispensable es que estemos en nuestro lugar cuando venga a buscarnos. Seguro que en cualquier esquina nos espera un sol de invierno dispuesto a mantener el color de las palabras y la conciencia. No hace falta un bronceado espectacular, basta con la piel del aire limpio. Considerando los malos tiempos que corren, la palidez del pesimismo es un lujo que no nos podemos permitir. Algo traerá la marea, o el temporal”.

“Noticias perdidas”, de Santiago Alba Rico

Santiago Alba publica cada día de este mes de agosto una columna en Público. Son noticias imaginarias del mismo tipo de las que ha utilizado en su último y recomendable libro “Noticias” y que, como él mismo dice, tratan de “hacer comparecer bajo una forma extraña la normalidad que aceptamos como natural y rutinaria”.

Si me permitís, os recomiendo leerlas cada mañana aquí. Es una buena forma de empezar el día.

Como muestra para incitaros a leerlas, os dejo ésta que me gustó especialmente; publicada el pasado domingo y cuyo título es “España, campeona del mundo”. Que la disfrutéis. [Sigue leyendo →]

Pasto para parásitos

Acaba de aparecer un estudio que pone los pelos de punta sobre las consecuencias personales de la pobreza y sus implicaciones a gran escala para el desarrollo de un país. Sus autores (Eppig, Fincher y Thornhill) ponen de manifiesto que los cerebros de los niños que sufren infecciones o enfermedades parasitarias tienen problemas de desarrollo como consecuencia de que los parásitos absorben parte de la energía que sus cerebros necesitarían para desarrollarse

Así, el cerebro de un recién nacido necesita el 87% de la energía de los alimentos que ingiere para poder desarrollarse y funcionar adecuadamente; a los cinco años, utiliza el 44% de esa energía; a los diez años, el 34%; y ya de adulto usa el 25%. En la medida en que ese niño sufra enfermedades parasitarias, los parásitos absorberán parte de esa energía y, por tanto, impedirán el desarrollo adecuado del cerebro, siendo el efecto mayor cuanto menor sea el niño.

Los resultados por sí mismos no dejan de ser aterradores a poco que uno piense dos minutos sobre ellos, pero el estudio no se queda ahí y avanza sobre las consecuencias estructurales de este problema.

Así, los países donde el nivel de inteligencia es menor son, precisamente, aquéllos en los que la proporción de personas que padecen enfermedades infecciosas es mayor y, viceversa, los países en los que las infecciones son menos frecuentes presentan unos niveles de inteligencia mayores. De hecho, según el estudio, la incidencia de las infecciones sobre el nivel de inteligencia es mayor que la de otros factores como pueden ser una alimentación sana, la riqueza, la educación o el clima.

La razón, según los autores, es clara: una sociedad formada por individuos más inteligentes no sólo es probable que generen una mayor cantidad de producto, sino que también mostrará unos niveles de sensibilidad mayor de cara a crear un sistema de educación y salud pública, lo que supone el acceso generalizado a información sobre prevención e higiene, aspectos fundamentales para evitar este tipo de enfermedades.

Como fácilmente podréis imaginar, estas conclusiones apuntalan la dimensión de círculo vicioso que tiene la pobreza y el subdesarrollo: en los países subdesarrollados se generan, por sí mismas, las condiciones estructurales que les impiden salir de la pobreza y, en la medida en que no se alteren las condiciones objetivas que dan sustrato a esa pobreza, difícilmente podrán salir de ella. Si esperamos a que sea el mercado el que venga a quebrar esta dinámica vamos listos: millones de niños seguirán condenados cada año a ser mero pasto para parásitos.

Puestos a ser sinceros…

A la sensible ministra de Salud británica se le ha ocurrido la brillante idea de proponer que a los obesos se les pase a llamar directamente “gordos”. Según ella, eso podría ser un acicate para motivar a esas personas a adelgazar porque, en su sutil concepción de la psicología humana, la ministra afirma que “si me miro en el espejo y pienso que estoy obesa creo que me preocupo menos que si pienso que estoy gorda”. ¡Toma ya!

A la lumbreras de la ministra habría que recordarle que el hecho de que una persona esté o no obesa puede depender de multitud de factores y no sólo de cómo se defina a sí misma cuando se contemple ante un espejo. [Sigue leyendo →]

Contra la fantasía, de Santiago Alba Rico

Nuevamente Santiago Alba escribe uno esos magníficos artículos a los que, por otra parte, nos tiene acostumbrado. Su distinción entre la fantasía y la imaginación y su reivindicación de esta última frente a los excesos a los que puede conducirnos una política basada en la fantasía me ha resultado brillante.

¿Para qué sirve la imaginación?, se pregunta Santiago, “básicamente para ponerse en el lugar exacto del otro y para ponerse en el lugar probable de uno mismo. Mediante la pedestre imaginación sentimos como propio el dolor o la felicidad de los demás: eso que llamamos compasión y amor”.

Y si llegamos al final del artículo, seducidos por la fina trama del pensamiento de Santi, nos encontramos con la perla de su conclusión: “Lo raro -qué raro- es que a la fantasía destructiva del mercado la llamen realismo y a la preocupación por nuestros amigos y sus hijos la llamen utopía”.

Podéis disfrutarlo aquí.

Morir sin biografía, de Santiago Alba Rico

En este cálido día de junio, en el que el verano vuelve hacer amago de presentarse para quedarse de una vez por todas, creo que es buen momento para dedicarle unos minutos al texto que mi amigo Santiago Alba escribía hace unos días y en donde se mezclan, con sensibilidad e inteligencia, poesía y filosofía. Podéis leerlo pinchando aquí.

(La foto es mía por las calles de Sidi Bou Said).

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Una de piratas

La crisis del Alakrana puso de manifiesto algo que ya era archiconocido: la esquilmación de los caladeros de pesca de la costa de Somalia como consecuencia de la incapacidad de ese estado, arrasado por guerras y hambrunas, para controlar la actividad pesquera de las grandes empresas del ramo.

Sobre esa cuestión, Joaquín Sempere escribió hace unas semanas un magnífico artículo en Público que recomiendo leer pinchando aquí.

Y, una vez contextualizado el problema, creo que no estaría mal ver este video que colgaron los amigos de Diagonal y que puede que cambie nuestra percepción acerca de quiénes son verdaderamente los piratas del Cuerno de África.

Podéis ver el video en cuestión pinchando aquí (tras saltar la publicidad).

Los economistas del futuro

He recibido en una de las listas de distribución a la que estoy suscrito una especie de artículo de Geoff Hodgson quien, previamente, advierte al lector en el cuerpo del mensaje de que si éste quiere deprimirse con respecto al futuro de la economía no tiene más que pasar a leer el documento que nos remite.

El documento es una selección de comentarios sobre la concesión del Premio Nobel de Economía de este año a Elinor Ostrom y Oliver Williamson, dos economistas cuyas investigaciones escapan a los cánones de lo que la disciplina suele considerar como ortodoxo o, a lo sumo, como permisiblemente heterodoxo. Esos comentarios están realizados en un blog que se llama algo así como “Rumores del mercado de trabajo de economía” que suele ser frecuentado por alumnos de la licenciatura, doctorandos y jóvenes investigadores de la materia en cuestión.

Como el propio Hodgson señala, los comentarios son expresivos de la ignorancia, de la estrechez de miras e, incluso, del sexismo del que hacen gala las futuras generaciones de economistas.

Y es que la mayor parte de ellos comentan que nunca han escuchado hablar de ella y, por tanto, no merecería dicho Premio (en lugar, claro está, de avergonzarse de su ignorancia). Que, como el Premio Nobel de Economía nunca se había concedido a una mujer, se lo han otorgado por ese motivo y no por la originalidad de su obra que, por cierto, menosprecian porque no está publicada en las revistas académicas de presunto mayor prestigio en la disciplina. Y hay quienes, incluso, no la consideran una economista por su defensa y práctica de la multidisciplinariedad de la que, además, echan pestes porque entienden que contamina la “pureza” de la economía.

Ese es el futuro que nos aguarda: nuevas generaciones de economistas formados en una disciplina cada vez más alejada de la realidad y de sus problemas, incapaz no sólo de aportar soluciones sino, incluso, de prever los problemas y tan soberbia que se considera autosuficiente. Una generación de analfabetos ilustrados, de alquimistas de las matemáticas y las finanzas capaces de especular con la nada rompiendo en mil pedazos los sueños de quienes confiaron en sus profecías. Da miedo.

Conversación virtual con Mr. Obama, de Adolfo Pérez Esquivel

El argentino Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, ha imaginado la que podría ser una conversación en el bonaerense Café Tortoni con el presidente Obama acerca de lo que está ocurriendo en el mundo.

Sus incertidumbres son las mías; sus demandas de una toma de posición nítida con respecto a muchos temas podrían ser similares a las mías; y su petición para que palabra y obra en la política internacional estadounidense no sigan yendo en sentidos opuestos también la comparto.

Si os interesa, podéis leer el texto de Pérez Esquivel pinchando aquí.

Hambre de justicia, de Frei Betto

El fraile dominico y teólogo de la liberación Frei Betto publicaba ayer en ALAI este artículo que me gustaría compartir con vosotros. Es una denuncia directa del cinismo que gastan los poderosos cuando de luchar contra el hambre se trata. Espero que os resulte de interés. [Sigue leyendo →]

Alberto Montero