Notas archivadas en 'Política'

Alemania también quiere sus inmigrantes-solución

No sólo en Italia se plantean de forma vergonzosa la necesidad de distinguir entre inmigrantes-solución e inmigrantes-problema. También en Alemania parece que tienen claro que el derecho de toda persona a circular libremente y tratar de mejorar sus condiciones vitales debe estar restringido y limitado a quienes resulten funcionales al proceso de acumulación económico. Ni más ni menos.

Mientras que en Italia la discusión se planteaba en torno a los inmigrantes encargados de cubrir las lagunas asistenciales del Estado de bienestar y los problemas que generaría su expulsión, en Alemania la diferencia entre ambas categorías de inmigrantes –solución y problema- se plantea sobre otras bases.

Así, el gobierno alemán, el mismo que quiere mantener las restricciones a la entrada de trabajadores comunitarios de origen búlgaro o rumano, está estudiando un proyecto para facilitar la entrada y permanencia de graduados universitarios extracomunitarios.

Esos son, para Alemania, sus inmigrantes-solución, los que le ayudarán a seguir manteniendo su poderío económico mientras en los países de origen se asiste impotente a la sangría de titulados universitarios hacia las naciones ricas. Si antes fueron las materias primas, ahora son sus cerebros más privilegiados o su personal más cualificado el que es importado a precio de saldo.

¿Se puede tener una concepción más utilitarista del ser humano?

Caldera a todo vapor

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Cuando se anunció la composición del nuevo gobierno y se comprobó que Jesús Caldera, ex ministro de Trabajo, ya no iba a formar parte del mismo, hubo un cierto revuelo. Caldera justificó su ausencia del gobierno diciendo que el presidente Zapatero le había encargado “una misión en el terreno de las ideas”. Reconozco que fui un poco malo y pensé: “pues le habrá encargado que tenga alguna, para variar”.

Mi maldad, hasta cierto punto, no estaba muy desencaminada. A Caldera le encargaron que creara un think tank de pensamiento progresista para que nutriera de ideas al PSOE, la Fundación de Estudios Progresistas (para que no cupiera ninguna duda respecto a lo que se pretende cocinar allí dentro), y, al parecer, la misma ya está dando sus primeros resultados.

En el Congreso del PSOE que se está celebrando estos días, Caldera ha comenzado a exponerlos: “la culpa de la crisis es de Bush”. Sin comentarios.

 

Zapatero, el progresista, contra los conservadores socialistas europeos

En una interesante entrevista que se publica hoy en Rebelión, el eurodiputado italiano Vittorio Agnoletto nos cuenta algunos de los entresijos de la tramitación y aprobación de la Directiva de la Vergüenza. Esa que para el presidente de nuestro gobierno constituye un “avance progresista”.

Según nos desvela Agnoletto, esta Directiva nace de un férreo acuerdo entre Zapatero y Sarkozy (de todos conocido por su talante progresista), al que se sumaron la mayor parte de gobiernos europeos –casi todos conservadores en estos momentos, no lo olvidemos- en sus presiones sobre el Parlamento para que aquélla fuera aprobada sin modificaciones.

Es más, la Directiva es un avance “tan progresista” que la mitad del Grupo Socialista del Parlamento Europeo votó en su contra y el 35% se abstuvo. Así que la Directiva de la Vergüenza se aprobó gracias a los votos de los europarlamentarios conservadores que, al parecer, ahora también se han vuelto tan progresistas en su valoración de la misma como Zapatero.

Se ve que el 85% de los europarlamentarios socialistas fue incapaz de percibir la elevada carga de progresía que incorporaba la Directiva en su tratamiento de la emigración y no les quedó más remedio que asumir que eran, en opinión de Zapatero, “unos ignorantes supinos o unos demagogos irresponsables”. ¡Toma ya talante!

Así que parece que en el caso de la Directiva en cuestión ocurre lo mismo que con la discusión acerca de si hay o no crisis en España: sólo él considera que es progresista y sólo él considera que no hay crisis. Los demás estamos equivocados. Que lo sepáis. 

¿Tú que opinas? ¿Hay o no hay crisis?

La misma entrevista al presidente Rodríguez Zapatero a la que me refería ayer estaba presentada en la portada de El País con una de esas frases antológicas a las que nos tiene acostumbrado.

Según nuestro presidente, y en relación a la situación económica española, “es opinable si hay crisis” (ése era el titular de la entrevista) y añadía a continuación: “depende de lo que entendamos por crisis”.

Una vez más, y como frecuentemente ocurre con este presidente, la logomaquia al poder.

Evidentemente, qué entendamos por crisis es esencial para decidir si hay crisis o no; pero la discusión sobre la palabra no puede convertirse en una cortina de humo para evitar enfrentarse a una situación que si no es de crisis se le va pareciendo mucho.

Quizás el símil no sea muy afortunado pero si Zapatero hubiera sido el capitán del Titanic tal vez no hubiera gritado “¡A los botes! ¡Las mujeres y los niños primero!” hasta que no se hubiera visto con el agua literalmente al cuello. Hasta entonces probablemente hubiera dudado entre si el Titanic había chocado con un iceberg o si el agua que corría por los pasillos del barco era producto de que el grumete se había dejado algún grifo abierto.

En cualquier caso, este presidente debería saber que sobre todo aquello que se puede contar y medir no cabe opinión y se impone siempre el resultado de la medición. Y que todos los indicadores económicos indican que si España no está en crisis le falta muy poco.

Así que os dejo con algunos datos económicos por si os sirven para opinar dado que ahora parece que el que haya o no crisis es algo que debemos decidir entre todos democráticamente:

La crisis económica elevará la cifra de parados a 2,5 millones en 2009

El Gobierno revisa al alza su previsión del paro, que llegará al 11% en 2009

La inflación se dispara en mayo hasta el 4,7% y alcanza su nivel más alto en 11 años

La producción industrial cae por segundo mes consecutivo

España se consolida en abril al frente del desplome de la construcción en la UE

La venta de viviendas cae un 31,8% en el primer trimestre

La morosidad de la banca se duplica y alcanza el nivel más alto en ocho años

La caída de la recaudación fiscal fulmina el superávit

La OCDE rebaja al 1,6% la previsión de crecimiento para España en 2008.

El Banco de España alerta que el ajuste de la economía está siendo más pronunciado de lo esperado

El Ibex registra su mayor pérdida en un semestre desde 1990.

En cualquier caso, siempre os podéis ahorrar el esfuerzo y sumaros a lo que opina la mayoría de nuestros conciudadanos: Los españoles, los más pesimistas de la UE sobre la evolución económica. Como queráis.

Zapatero, el progresista

Según el presidente Rodríguez Zapatero “la directiva europea de retorno es un avance progresista”.

Sí, así es, ha leído bien. Es más, a la pregunta de “el hecho de que, por vez primera, se diga en un texto legal que alguien puede estar detenido hasta 18 meses sin haber cometido ningún delito, ¿no es un fracaso para la tradición democrática europea?”, Zapatero insiste y no duda en responder: “No es un desastre, es un avance”.

Si quiere vomitar, pase al fondo a la derecha, por favor.

Nuestros diputados nos ahorran trabajo y ratifican el Tratado de Lisboa

Bueno, pues ya está. Sin que en este país nadie se haya pronunciado a favor ni en contra de un texto que, de entrar en vigor, regirá nuestro destino, condicionará nuestra vida diaria y será utilizado para justificar reformas que irán en detrimento de derechos sociales con la sempiterna cantinela de que “no es cosa nuestra, es una directiva europea que debemos acatar”, nuestros parlamentarios acaban de ratificar el Tratado de Lisboa por mayoría.

De esa forma, lo que era malo para los irlandeses resulta que para nosotros debe ser bueno y si no nos preguntan es porque ni tenemos tiempo para leer el Tratado, ni entenderíamos lo que allí pone ni, de entenderlo, comprenderíamos que eso es precisamente lo que nos conviene.

Así que en el Congreso nos han ahorrado el trabajo y han decidido ellos por nosotros. ¿Que cuántos de los que han votado a favor se han leído el Tratado? Pues, yo estoy casi seguro de que todos, ¿tú no? Sería una falta de responsabilidad aprobar algo de tanta trascendencia como un texto constitucional para Europa sin haberlo leído, ¿no crees?

Esto es España. Aquí no puede ocurrir como en Irlanda que el primer ministro, Brian Cowen, a pesar de pedir la aprobación del Tratado, reconoció que no lo había leído. En España, eso sería impensable. Estoy seguro de que todos los parlamentarios que han votado hoy a favor del Tratado se lo han leído.

De hecho, yo creo que por eso, entre otras cosas, no nos han dejado que lo votemos. Porque no lo íbamos a leer e íbamos a votar al buen tuntún. En realidad, eso es, entre otras lindezas, lo que los líderes europeos reprochan a los irlandeses: que lo han votado sin leerlo ni comprenderlo.

Imagínate que aquí gana el “no” como en Irlanda. En menudo lío metemos a España. Sería ponernos en boca de toda Europa y nosotros, los españoles, si no es en fútbol, eso no lo llevamos bien.

Las secuelas del referendo irlandés: la democracia secuestrada

Hoy publico en Rebelión un artículo sobre las consecuencias que está teniendo en Europa la negativa irlandesa a la aprobación del Tratado de Lisboa. La principal, a mi modo de ver, es que de una forma cada vez más descarnada el proyecto europeo se construye de espaldas a los ciudadanos, alejándose de los principios y los procesos que deben regir en una democracia avanzada y derivando peligrosamente y de forma casi exclusiva hacia la configuración de un espacio de acumulación económica.  

Podéis leerlo pinchando aquí

¿Un nuevo modelo productivo?

Realmente la capacidad de nuestro presidente del gobierno para vender humo no tiene límites. O no se entera de nada; o sus ministros le engañan; o no tiene ningún tipo de pudor en engañarnos a nosotros. Pocas posibilidades más se me ocurren.

¿Que por qué digo esto? Pues lo digo porque hace un par de días, al reunirse con los agentes sociales para explicarles las líneas de sus planes de futuro y la necesidad de avanzar en la concertación social para evitar conflictividad innecesaria en tiempos de crisis, no tuvo empacho en afirmar que es necesario impulsar un cambio en el modelo productivo.

Hasta aquí perfecto. Es más, era lo mínimo que se podía esperar después de tener en cuenta la situación en la que se encuentra la economía española como consecuencia de la apuesta decidida que se hizo por la construcción durante los últimos años.

Sin embargo, no hay que irse muchos días atrás para encontrar estas declaraciones del acutal ministro de Industria, Miguel Sebastián: “Industria apuesta por fomentar el turismo de la tercera edad y modernizar el ‘sol y playa’” quien, añade, a continuación, que ello tendrá un impacto inmediato y ayudará a reactivar la construcción.

¿Así que es éste el nuevo modelo productivo por el que apuesta Zapatero?

Pues, por un lado, se parece bastante al de finales de los sesenta cuando se decidió que el turismo de sol y playa podía contribuir decisivamente a dinamizar la economía. Y, por otro lado, sigue confiando en hacer todo lo posible por recuperar el sector de la construcción y que sea éste el que vuelva a tirar del carro.

Total, más de lo mismo aunque, eso sí, que por palabras altisonantes no quede. De hecho, se pueden utilizar todas menos una: crisis.

Si es que no sabemos lo que nos conviene

En el último apunte señalaba que estaba a punto de aprobarse una directiva comunitaria que posibilitaba que los Estados miembros pudieran extender la jornada laboral hasta las 65 horas. Ayer se aprobaba ya la directiva en cuestión.

Este hecho, de entrada, es muy expresivo del margen con el que cuenta la ciudadanía europea para hacer llegar sus opiniones y pareceres a ese supragobierno no electo que gestiona –porque gobernar con criterios de empresa se denomina “gestionar”- la Unión Europea y el futuro de sus ciudadanos.

Aquí nadie se entera de nada hasta que no sale en la prensa el día antes a que se discuta y se vote. A continuación, desde allí nadie da explicaciones de nada porque, como la toma de decisiones es colectiva, todo el mundo se escuda en su limitada capacidad de influencia y, a lo sumo, se justifica diciendo que votó en contra. Y luego, de nuevo ya aquí, y como se supone que somos tan demócratas, pues a acatar el resultado de la votación sin rechistar y a seguir comulgando con ruedas de molino con lo que se decide sin nuestra participación.

Pero, además, en algunos casos lo que ya no es de recibo es el cinismo que se despliega para tratar de justificar lo injustificable como es este retroceso en derechos laborales conseguidos hace más de noventa años.

Así que, por si tenéis el juicio ofuscado o, realmente, no sabéis lo que os conviene, el Comisario de Empleo, el checo Vladímir Spidla, se ha preocupado de aclararnos a todos que esta directiva “es un paso adelante para los trabajadores”.

La valoración en cuestión me ha traído a la mente una frase cuya autoría atribuyen a Pinochet un par de años después de su golpe de Estado en Chile (aunque también la he oído otorgándole la autoría a Carlos Menem en Argentina). Dicen que dijo entonces: “En 1973 estábamos al borde del abismo; y hoy, con orgullo, podemos decir que hemos dado un paso al frente”. La lástima es que no se despeñara.

Pues eso. Europa sigue dando pasos al frente pero avanzando hacia la retaguardia. Una forma de avanzar un tanto rara, ¿no? 

Bolivia, enfrentamientos de poder

Aquí podréis encontrar una entrevista que me hicieron recientemente sobre la situación en Bolivia y que publican en la Revista Fusión. Una situación que, por otra parte, cada vez es más preocupante.

 

Alberto Montero