La crisis económica no respeta ni a Dios
En el Vaticano han relegado el interés por seguir aumentando la lista de pecados para otro momento y andan preocupados por cuestiones crematísticas mucho más terrenales.
Y es que la depreciación del dólar ha deteriorado significativamente sus cuentas públicas como consecuencia de que el 25% de los 80 millones de dólares que recibió en donaciones el año pasado, y que constituyen el grueso de sus ingresos fiscales, provienen de donantes de los Estados Unidos y, por lo tanto, se hacen en dólares.
Si a ello se le une la pérdida de valor de sus inversiones financieras, el coste de mantener una estación de radio y un periódico propios en un estado cuya población es de 900 personas y el sufragio de las pensiones de más de 1500 personas, la situación fiscal del Vaticano no pinta bien: el año 2007 lo cerraron con un déficit de 13 millones de dólares que, rápidamente, un donante estadounidense se ha prestado a sufragar.
Ante este panorama, no nos extrañemos si un día sale el Papa con una encíclica recomendando que cuando se pase el cepillo sólo se acepten limosnas en euros y, a poder ser, en billetes.
