El mundo necesita 30 mil millones de dólares al año para erradicar el hambre y posibilitar que 862 millones de personas puedan comer todos los días y no estén a punto de morir de inanición. No lo digo yo, lo dice el Director General de la FAO, Jacques Diouf.
Mientras tanto, en el año 2006, el mundo gastó cuatro veces esa cantidad en armamento. Un monto al que se pueden añadir otros 100 mil millones de dólares, que es el importe al que ascendió el valor de los alimentos desperdiciados, o los 20 mil millones que supusieron el exceso de consumo de las personas obesas en ese año.
El mundo está loco… esto sí lo digo yo, aunque también lo pensará Diouf.
Me ha llegado hoy, a través mi siempre vigilante amigo Sebas, el texto del discurso del periodista gráfico Gervasio Sánchez en la entrega de los Premios Ortega y Gasset del pasado 7 demayo.
Ya sé que hace varias semanas de ello y que circula por otros blogs porque ni El País ni el Heraldo de Aragón, periódico que convocaba el premio, el primero, y para el que trabaja Gervasio, el segundo, lo recogieron salvo en una diminuta referencia a que su contenido aludía a la política armamentística de España.
Así que, aunque pudiera parecer un poco tarde para publicarlo, creo que, en primer lugar, nunca es tarde para hacerse eco de las valientes palabras de denuncia de otros y, menos, cuando la situación a la que se refiere persiste en el tiempo. De hecho, de lo que se queja Gervasio es de la persistencia en el tiempo del problema que denuncia y de la hipocresía en torno al mismo.
Y, en segundo lugar, porque hay que tener muchas narices para decir lo que dice delante de la Vicepresidenta del Gobierno, de varios ministros y ministras, de ex ministros del Partido Popular, de la presidenta de la Comunidad de Madrid, del Alcalde de Madrid y del presidente del Senado y ese valor, sea cuando sea, hay que reconocerlo y aplaudirlo. Tanto más cuanto sus palabras están tan cargadas de razón.
La foto es suya y es la premiada. Se llama “Sofía y Alia” y pertenece a la serie “Vidas minadas”
Era evidente que los efectos colaterales de la crisis económica también acabarían reflejándose en el tratamiento gubernamental de la emigración.
En su comparecencia de ayer en el Congreso, el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, no sólo endureció el discurso sobre la misma, sino que anunció que se estaba planteando una reforma de la Ley de Extranjería que incorporará algunos de los elementos de la polémica directiva que se están discutiendo actualmente en Europa y que esperan aprobar en junio; aún no sabemos cuáles.
Magnífica declaración ministro: Europa avanza retrocediendo. Retrocediendo en derechos, retrocediendo en garantías, retrocediendo en humanidad. Eso sí, de forma armónica. Un gran avance colectivo, sí señor.
Creo que los veinte minutos que dura este video merecen realmente la pena. Es una explicación simple y amena, pero rigurosa, de lo loco que se ha vuelto el mundo. De lo locos que nos hemos vuelto.
Que lo disfrutéis y, a poder ser, que todos obremos en consecuencia; cada uno dentro de sus posibilidades.
Hace un bonito día de mayo y me da pereza enturbiarlo comentando alguna de los contrasentidos y barbaridades que acontecen en el mundo y que uno lee, de una forma más o menos tergiversada, en la prensa.
Así que prefiero optar para el día de hoy por dejar en este cuaderno una nota de amabilidad y esperanza. Y nada hay más amable –aunque a veces también más terrible- que los cuentos para los principales depositarios de nuestra esperanza en un futuro mejor, los niños.
Ese es el caso de este cuento de Saramago, A Flor Maìs Grande do Mundo. Es un cuento para niños y, como todos ellos, habla de las cosas simples, de las simples cosas; esas que vamos olvidando conforme crecemos y que conviene recordar de vez en cuando.
El cortometraje me parece precioso; la música una delicia; y, al terminar, no dejaría de leer el cuento que podéis encontrar más abajo.
Hoy, con este breve documental titulado “Quiero ser libre”, podemos ser testigos indirectos de esa experiencia y escuchar su voz. La voz de los “nadies”, en la expresión con que Galeano se refería y describía a todos los parias y explotados de la tierra y entre los que se encuentran, qué duda cabe, estos guaraníes.
Os dejo con el texto de Galeano, perfecta introducción para el documental sobre las condiciones de vida –o, mejor, de no vida- de los guaraníes.
“Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata”.
Hoy es el Día del Libro, ¿quién lo diría también, verdad? Pero, además, es el día en el que entregan el Premio Cervantes al poeta y periodista argentino Juan Gelmán, todo un ejemplo de periodista comprometido con la denuncia de la injusticia y cuyos poemas derrochan la sensibilidad de quien la ha experimentado, dolorosamente, en carne propia.
Por eso me gustan sus poemas y, en especial, éste.
Hoy es el Día de la Tierra, ¿quién lo diría, verdad? Todo sigue al mismo ritmo de siempre, confabulando para su destrucción y, de paso, para la nuestra, la de la humanidad que se asienta sobre ella.
Por eso, y frente a estas efemérides que no pasan de mera anécdota en el calendario, cada vez cobran más sentido iniciativas como la que se está discutiendo en la Asamblea Constituyente de Ecuador y que no es, ni más ni menos, que reconocerle derechos a la naturaleza.
Eso es lo que nos cuenta, como siempre magistralmente, Eduardo Galeano en este texto publicado ayer en el periódico uruguayo Brecha. Que os aproveche. [Sigue leyendo →]
Por si a alguien le cupiera aún alguna duda acerca de por qué europeos y norteamericanos andan tratando de aguarles las Olimpiadas a los chinos, ayer la Organización Mundial de Comercio hacía público un informe sobre la evolución del comercio en 2007 del que cualquiera puede extraer fácilmente argumentos que ayudan a comprender la razón de la ofensiva actual contra China.
En todo caso, y para ahorraros el trabajo, os hago un resumen:
a) Por primera vez, China supera a Estados Unidos como exportador mundial de mercancías y se acerca aceleradamente a Alemania, el principal exportador de mercancías del mundo.
b) Por primera vez, China sustituyó a Canadá como principal proveedor de los Estados Unidos. Las importaciones procedentes de China aumentaron el 12%, más que el doble que las importaciones totales y ello a pesar de la caída en la demanda interna estadounidense.
c) Por primera vez, el volumen del comercio chino (exportaciones e importaciones) superó al volumen conjunto del comercio de Japón y la República de Corea, segundo y tercer comerciantes más importantes de mercancías de Asia.
d) Desde el año 2001, año en el que se aprobó la candidatura olímpica para Pekín y China se adhirió a la OMC, sus exportaciones e importaciones han aumentado en promedio un 25% anual, más del doble del comercio mundial. Desde 2004, el comercio de mercancías de China (exportaciones e importaciones) supera al del Japón y en 2007, como hemos dicho, ya supera al de Estados Unidos.
Y ahora que me vengan con el cuento chino de que la razón para boicotear las Olimpiadas en Pekín es la ocupación del Tíbet.