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Notas archivadas en 'General'

Ha muerto Mario Benedetti

A fuerza de irse muriendo mis referentes personales, ahora Mario Benedetti, este cuaderno va a acabar convertido en algo parecido a una página de necrológicas de un periódico de provincias repleta de esquelas de ilustres. ¡Vaya racha llevamos!

Lo único que me consuela es que Benedetti no se va. Es demasiado grande y no cabe en el cielo, así que seguiremos teniéndolo por aquí, en la tierra. Aquí siguen sus poemas, sus novelas, su ironía, su ternura, su rabia, su incapacidad para el olvido y su grandeza para el perdón. Lo jodido es que también aquí nos deja tristes a todos los que lo quisimos por lo que decía y por cómo lo decía: tan bonito.

A modo de homenaje, dejo su Currículum y también un video en el que, a dos voces, con Daniel Viglietti, cantan y recitan, recitan y cantan, a los desaparecidos de todas las dictaduras. El escalofrío que me recorre la espalda al escucharlos sigue siendo idéntico al de la primera vez.

CURRICULUM

El cuento es muy sencillo
usted nace
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valiente

usted sufre
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalifica

usted ama
se transfigura y ama
por una eternidad tan provisoria
que hasta el orgullo se le vuelve tierno
y el corazón profético
se convierte en escombros

usted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre siempre
un lío

entonces
usted muere.

¡Pérez Reverte, no es fácil ser tú!

¿Qué mejor forma de comenzar la semana que con una sonrisa? Y ya que en la anotación anterior hablaba de la lectura creo que la parodia de Muchachada Nui sobre Arturo Pérez Reverte os la puede provocar. Feliz semana.

El lector, de Luis García Montero

Este fin de semana Luís García Montero nos ha dejado en la edición andaluza de “El País” esta lúcida reflexión sobre el papel de la lectura en estos tiempos convulsos.

Por si no os apeteciera leerla entera, aunque os la recomiendo, entresaco este par de párrafos en los que se reivindica el carácter emancipatorio de la lectura y la tendencia a la rebeldía de quienes la practicamos con fervor.

… pocas escenas alcanzan una dimensión ética tan insustituible como la fragilidad solitaria de un lector ante un poema o una narración. La lectura es un ejercicio de emancipación individual que procura ponerse en el lugar del otro. En un tiempo definido por los poderosos medios de homologación de las conciencias que fijan la opinión, reivindicar la mirada individual del lector se convierte en un acto de rebeldía humana que conviene cuidar. En un tiempo que confunde el individualismo con el egoísmo, un ejercicio que nos invita a ser dueños de nuestras opiniones y sentimientos, pero en diálogo con los otros, puede ser considerado como la metáfora del lado más noble de la modernidad. (…).

La lectura, el pacto entre conciencias individuales que buscan un conocimiento compartido, sigue representando la mejor aspiración de una sociedad formada por ciudadanos, y no sólo por consumidores, contribuyentes y votantes útiles.

Libros, libros, libros…

Hoy es el día del libro y para celebrarlo os transcribo un breve texto de las “Prosas Apátridas” de Julio Ramón Ribeyro, un magnífico cuentista peruano que reúne en ese libro publicado en España por Seix Barral sus reflexiones cotidianas. Unas reflexiones que navegan entre el aforismo y el ensayo minúsculo; textos sin “patria literaria”, como el mismo autor las define, pero que tienen en común el regusto amargo que impregna la visón de la vida de quien se define a sí mismo como “un hedonista frustrado”.

“Libros viscosos como pantanos en los cuales uno se hunde y clama en vano para que lo rescaten; libros secos, filudos, riscosos, que nos llenan de cicatrices; libros acolchados, de dunlopillo, donde damos botes y rebotes; libros-meteoro que nos transportan a regiones ignotas y nos permiten escuchar la música de las esferas; libros chatos y resbalosos donde patinamos y nos rompemos la crisma; libros inexpugnables en los que no podemos entrar ni por el centro, ni por delante, ni por detrás; libros tan claros que penetramos en ellos como en el aire y cuando volvemos la cara ya no existen; libros-larva que dejan escuchar su voz años después de haberlos leído; libros velludos y cojonudos que nos cuentan historias velludas y cojonudas; libros orquestales, sinfónicos, corales, pero que parecen dirigidos por el tambor mayor de la banda del pueblo; libros, libros, libros…”.

Y si os ha gustado esta taxonomía libresca también os gustará el artículo que publica hoy en El País Enrique Vila-Matas exigiendo no sólo talento para los escritores sino también para los lectores. Podéis leerlo pinchando aquí.

Los ricos también lloran

Estoy de lo más apenado. La revista Forbes acaba de publicar su listado anual de las personas más ricas del mundo y acabo de enterarme, no ya de que no me encuentre entre ellas, que eso ya lo sabía, sino de que los ricos también están pasando lo suyo con esta crisis. [Sigue leyendo →]

Para que luego digan que el trabajo es salud

Trabajar muchas horas deteriora las facultades cognitivas y eleva el riesgo de demencia, según concluye un estudio realizado por un equipo internacional de científicos y publicado en la revista American Journal of Epidemiology.Tras comparar los efectos de jornadas de trabajo de hasta 40 horas, de 41 a 55 horas y de más de 55 horas, los investigadores comprobaron que a medida que se incrementaban las horas trabajadas, los resultados de una serie de pruebas para medir las principales variables cognitivas eran también peores.

¡Que alguien pare esta masacre!

¿Cómo hemos de denominar esto para que nuestras conciencias se mantengan en calma? ¿Víctimas colaterales? ¿Males menores? ¿Simplemente errores inevitables?

¿No deberíamos llamarlo tal y como primero nos viene a la mente? ¿No es un niño asesinado por las fuerzas armadas de un estado fascista que ha convertido el victimismo en patente de corso y el terror en el único vínculo de relación con sus vecinos? ¿No es un niño más entre esos 952 niños que el ejército israelí lleva asesinados desde el año 2000 en los territorios palestinos?

Si queréis saber los nombres y apellidos de cada uno de esos niños y cómo murieron podéis encontrarlo en la página web de B’tselem, la organización israelí para los derechos humanos en los territorios ocupados.

Os recomiendo también que echéis un vistazo a la tabla en la que se resumen las estadísticas del conflicto. Los datos hablan por sí mismos.

Y si además queréis leer un magnífico artículo en el que se sintetizan los principales hitos de la barbarie a la que viene estando sometido el pueblo palestino desde la creación del estado de Israel, os recomiendo el que escribió mi amigo y compañero Francisco Palacios, amplio conocedor del tema, y que podéis encontrar pinchando aquí.

Obituario con hurras para León Febres Cordero

Una amiga me envía desde Quito este poema de Mario Benedetti para celebrar la muerte de León Febres Cordero, en su opinión, el tirano más grande que tuvo aquel país.

Estoy seguro de que su opinión no debe distanciarse mucho de la realidad y, ya sólo por eso, hay motivos para celebrarlo. Pero además como el poema con el que lo celebra es tan rotundo, tan cargado de rabia y, a la vez, de alegría, me ha parecido oportuno compartirlo con vosotros y el que quiera que se alegre y el que no que al menos disfrute del poema. [Sigue leyendo →]

“También soy la suma de mis metidas de pata”, entrevista a Eduardo Galeano

No dejéis de daros el gustazo de leer hasta el final esta entrevista a Eduardo Galeano que le hacían este pasado fin de semana en el periódico argentino Página 12.

Ya sabéis de mi devoción por él y su forma de contar las cosas, así que poco puedo añadir salvo que la disfrutéis.

La podéis encontrar pinchando aquí.

Bombas de racimo: no tenerlas pero tampoco fabricarlas

En todos los telediarios del día de ayer salió la ministra de Defensa presenciando la desactivación de una bomba de racimo y anunciando que se va a proceder en el mismo sentido con todo el arsenal español de ese tipo de armas durante los próximos meses.

Evidentemente, todo lo que sean destruir armas sin usarlas merece mi aplauso y me hace reflexionar, al mismo tiempo, sobre el despilfarro de recursos que supone la existencia y mantenimiento de los ejércitos: se gastaron recursos en producir las bombas, se gastaron recursos públicos en comprarlas y ahora se gastan recursos, también públicos, en desactivarlas (desactivar las más de 5 mil bombas que tiene el ejército español costará más de 4 millones de euros). ¡Qué gran negocio el de las armas, se usen o no!

Pero las declaraciones de la ministra hubieran merecido mi total reconocimiento si se hubieran acompañado del anuncio de que las empresas españolas dedicadas a producir y exportar esas armas se les ha prohibido continuar con dicha actividad.

Si no es así, el problema, como la energía, no desaparece sino que se transforma: no las tenemos pero las vendemos para que otros las tengan y usen.

Es el momento, creo, de recordar las palabras de Gervasio Sánchez de las que me hacía eco hace unos meses y reclamar el fin de estas armas, de todas las armas.

Alberto Montero