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La otra economía » Personal

Notas archivadas en 'Personal'

Morir sin biografía, de Santiago Alba Rico

En este cálido día de junio, en el que el verano vuelve hacer amago de presentarse para quedarse de una vez por todas, creo que es buen momento para dedicarle unos minutos al texto que mi amigo Santiago Alba escribía hace unos días y en donde se mezclan, con sensibilidad e inteligencia, poesía y filosofía. Podéis leerlo pinchando aquí.

(La foto es mía por las calles de Sidi Bou Said).

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Descansa en paz, Saramago

Hoy ha muerto José Saramago y nos hemos quedado un poco más ciegos. He revisado los libros que tengo de él y no están los tres o cuatro últimos que escribió. Desde el “Ensayo sobre la ceguera” sus fábulas se fueron volviendo demasiado evidentes para mi gusto y dejaron de atraparme a excepción, quizás, de “La Caverna”. Poco a poco perdí el gusto por sus historias aunque no por sus artículos; en ellos defendía unas posturas que eran siempre referentes éticos ineludibles para cualquiera que aspire a la emancipación humana en estos tiempos sin referencias.

Pero, además, debo agradecerle el que me despertara el interés por otros autores portugueses. Así, gracias a él, descubrí al atormentado y tormentoso Lobo Antunes, cuya intensidad resulta sobrecogedora y su prosa deslumbrante, arriesgada y sin concesiones al lector; o devoré al clásico Eça de Queirós, al que Borges consideraba uno de los más grandes escritores de la historia y así lo demuestra, por ejemplo, en “El crimen del Padre Amaro”.

Hace ya dos años (cómo pasa el tiempo), dejaba en este cuaderno un cuento para niños de José Saramago, “A Floir Màis Grande do Mundo”. Creo que, como humilde homenaje, no estaría mal volver a ver el corto animado, deleitarse con su música y la voz del propio autor y, seguidamente, leer el cuento. Seguro que José, donde quiera que esté, se alegrará.

La izquierda económica plantea alternativas

El artículo que publicaba ayer en Público coincidía, lamentablemente, con las medidas más drásticas contra la ciudadanía de este país aprobadas durante la democracia y por un gobierno que se dice socialista. Unas medidas que reproducen, en gran medida, las de los draconianos ajustes que el Fondo Monetario Internacional gusta de recomendar y de las que tanto saben en los países latinoamericanos que suelo frecuentar. Son las medidas que convirtieron los años noventa en la década perdida de esa región y son, por tanto, las que difícilmente contribuirán a sacarnos de la crisis.

Como escribiré en estos días, no son más que nuevamente un conjunto de medidas deslavazadas, orientadas a generar confianza en los mercados pero que siguen sin entrar al fondo del asunto.

Y es que nos encontramos ante dos problemas graves que deben afrontarse conjuntamente ofreciendo una solución integral y estructural que trasciende lo económico y, evidentemente, nuestras fronteras..

Por un lado, se encuentra el problema particular español que es su elevadísimo nivel de endeudamiento, especialmente el externo: casi 1,8 billones de euros en términos brutos. De eso no tienen la culpa ni los griegos ni los portugueses ni los irlandeses. Nosotros solitos nos lo hemos trabajado con el sudor de nuestra frente y ningún gobierno, especialmente el socialista de estas últimas legislaturas, ha hecho nada para frenarlo cuando aún se estaba a tiempo.

Y, de otro lado, esos problemas internos tienen repercusiones a nivel externo, es decir, generan externalidades sobre el conjunto de la zona euro que acaban por poner de manifiesto sus contradicciones internas. Unas contradicciones que estaban presentes desde sus orígenes pero que no habían estallado porque no había dado tiempo a que los comportamientos disfuncionales de algunos de sus miembros llegaran a límites insostenibles.

Ya ha llegado ese momento y, por lo tanto, o se afronta una reforma ambiciosa de la Unión Monetaria que acabe convirtiéndola en los Estados Unidos de Europa o esto acabará saltando por los aires.

Pero, bueno, de esto ya escribiré más argumentadamente otro día. En cualquier caso, y como continuación de ese artículo, volvieron a entrevistarme en Público junto a otros economistas de izquierda de este país y aquí está el resultado.

Es curioso que en el primer comentario se nos reproche que dónde estábamos los economistas de izquierda antes de que esto saltara por los aires y el gobierno dijera que no iba a tocar los pilares del estado de bienestar cuando lo que hacía era tomar medidas que lo estaban dinamitando.

Yo, humildemente, llevo predicando en el desierto a través de este modesto blog y de otros medios de comunicación alternativos desde hace algún tiempo. Y por aquí seguiré mientras pueda y me dejen.

Igual la cuestión no era dónde estábamos los economistas de izquierda estos años atrás sino a dónde se habían marchado quienes ahora se acaban de despertar de un sueño y se encuentran con que la realidad idílica en la que creían vivir se ha vuelto una pesadilla.

Feliz día del libro

Hoy es el día del libro. Si el año pasado lo celebraba con unas preciosas palabras de Julio Ramón Ribeyro, este año me ajustaré más al formato de los tiempos que corren y de este cuaderno y lo haré con este video que mi amigo C.T. me enviaba hace unos días. ¡Feliz día del libro!

 

IV Seminario Permanente de Derechos Humanos

Recién llegado de Quito y sin poder disponer siquiera de unos días para disfrutar de mi jetlag tranquilamente, mañana participo en una mesa redonda sobre “Derechos humanos y desarrollo” en Algeciras.

Como la conferencia inaugural que precederá a esa mesa redonda la impartirá mi admirado Eduardo Galeano no he podido resistirme a anunciarla, aunque sea con tan poco tiempo, por si alguien le apetece pasarse.

La información, incluido el tríptico de las jornadas, podéis encontrarla aquí.

Casi un mes en Quito

Para quienes se haya preguntado por mi ausencia durante estas semanas debo comunicarles que ha obedecido a una estancia en Quito que aún se prolongará unos días más.

Habitualmente suelo advertir de estas idas y venidas pero en esta ocasión me he dejado devorar por una dinámica de la que apenas he sacado tiempo más que para mí mismo sin que tampoco éste haya sido mucho.

Ahora, cuando ya hace casi un mes que ando por esta ciudad rodeada de volcanes durmientes, tengo un rato para hacer balance de estos días que, como me ocurre siempre que paso un tiempo en tierras latinoamericanas, suele ser más que positivo.

De entrada, estoy más que contento de haber impartido clases en FLACSO, en un ambiente que se presta al estudio y al intercambio intelectual y ante un grupo de alumnos de la maestría de Economía singularmente bueno. Uno de esos grupos que todo profesor ansía encontrar: ávidos por la lectura, capaces de discutir con un argumentario amplio, alejado de la demagogia y el pensamiento fácil, sensibles a nuevos planteamientos y al intercambio intelectual sin posiciones enrocadas y con pluralidad de perspectivas que han ido enriqueciendo mutuamente en el propio debate.

Igualmente, he reencontrado a algunos amigos por los que siento un profundo respeto intelectual, especialmente Alberto Acosta y su admirable defensa del proyecto Yasuní, del que daré cuenta en algún otro apunte.

Y, también como siempre, no todo ha sido trabajo y ha habido algún momento para escaparme fuera de esta ciudad cargada de volúmenes -como me gustan a mí las ciudades-, y recorrer algunos lugares de este chiquito y lindo país aunque esa historia tendrá que esperar a otro momento. Me están esperando.

Feliz 2010

Llega el momento de despedir un año y de prepararse para recibir a otro. Se supone que son momentos de revisión, de reflexión y de propósitos de enmienda y a eso dedicaré algunas horas y paseos durante este fin de semana alargado que nos regala el nuevo año nada más comenzar (¡eso es entrar con buen pie!).

Habrá que pensar en cómo pasó este año que ya muere. Seguro que en lo primero en lo que pensaré será en cómo esos años van transcurriendo cada vez más rápido. Habrá que pensar en que uno ya va teniendo una edad en la que hay que vigilar la salud si quiere seguir contándolo. Habrá que pensar en todo lo que se ha ido ganando y en lo que se ha perdido para conseguirlo. Habrá que pensar en todo lo que falta por consolidar y en lo que hay que dejar que acabe derrumbándose. Habrá que pensar en dar gracias por ser moderadamente feliz y en agradecérselo a quienes contribuyen cada mañana a ello. Habrá que ser, en definitiva, agradecido por todo y a todos; no tengo razones para otros sentimientos.

Por eso, y a modo de regalo por el año que acaba, para todas y todos los que os habéis mantenido ahí, ya os conozca personalmente o no, os dejo un fragmento de la música que escucho estos días.

Son versos de un poeta de mi tierra, Manuel Alcántara, en la voz profunda y el sentimiento cálido de Mayte Martín. Todo un regalo para el alma.

¡Feliz año!

Felices fiestas

No me gusta la Navidad. No sé por qué; no hay razón objetiva pero cuando llegan estas fechas me parece que la irracionalidad consumista en la que vivimos durante todo el año se manifiesta en toda su crudeza.

Han conseguido que convirtamos unas fiestas que debían estar basadas en el recogimiento y la fraternidad en una orgía del consumo adornada de derroches luminosos y en la que las carencias de quienes no tienen ni para ser ni para dar se hace más hiriente.

No tengo nada contra aquéllos a los que le gusta. Faltaría más. Para gustos los colores, que diría alguno. Pero, insisto, a mí no me gusta, lo que no quita para que no acabe sometiéndome a la mayor parte de sus liturgias a regañadientes y de mala gana.

Eso sí, lo que no hago de mala gana es felicitar a quienes habéis seguido este blog a lo largo del año, a los amigos de siempre y a los que he tenido la suerte de encontrar en este año, a mis seres queridos y a aquellos que siempre están ahí cuando los necesito porque saben que me tienen cuando necesitan de mí.

A todas y todos os deseo felicidad en estas fiestas. Pero no una felicidad abstracta y difusa sino una que sea concreta y precisa. Una que os haga sonreír cuando estéis tristes, que os inunde el pecho cuando sintáis emoción, que os haga llorar cuando sintáis un abrazo, que os haga ser mejores cada día porque sólo así el mundo podrá ser más acogedor para todos.

Para todas y todos, ¡mucha felicidad!

De domingo

Varias charlas en Madrid, Málaga y Oviedo durante estas dos últimas semanas unidas a las horas de clase, a la presión por terminar varios artículos pendientes y a que a uno de vez en cuanto también le gusta dormir me han mantenido alejado de este cuaderno.

Es domingo por la tarde. Después del trajín de esta semana creo que es buen momento para un video en el que la música para los sentidos de Jo Blankenburg y las imágenes de las maravillas que aún alberga este planeta agonizante nos alimentan un poco el espíritu y la esperanza.

Feliz semana.

Evo Morales en la Universidad Complutense

Este lunes pasado me correspondió el honor de presentar al Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales, en un acto que organizaba la Fundación CEPS, a la que pertenezco, en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid.

De su discurso quisiera destacar la petición que nos hizo a los profesores y estudiantes allí reunidos: “ayúdenme a cambiar las conciencias”.

Esto demuestra que él tiene tan claro por dónde hay que empezar como lo tuvieron en su momento los popes del neoliberalismo cuando comenzaron su ofensiva para convertirnos a todos en prototipos de manual del “homos economicus”.

Podéis ver el video del acto pinchando en este enlace.

Alberto Montero