Como, evidentemente, los medios de comunicación no se van a hacer eco de esta carta amparándose, por supuesto, en el derecho a la libertad de empresa y porque creo que tiene interés todo lo que en ella se dice, os copio la carta abierta que el presidente de Bolivia, Evo Morales, ha dirigido a la Unión Europea con motivo de la previsible aprobación de la directiva de la vergüenza (también llamada del retorno de migrantes).
Aquí podréis encontrar una entrevista que me hicieron recientemente sobre la situación en Bolivia y que publican en la Revista Fusión. Una situación que, por otra parte, cada vez es más preocupante.
Hoy publico un artículo en Rebelión sobre el apoyo que Evo Morales sigue manteniendo entre el pueblo boliviano y que, básicamente, se resume en el mensaje de esta pintada que fotografié el año pasado en una esquina de la siempre concurrida Plaza 14 de septiembre de Cochabamba.
Hoy, con este breve documental titulado “Quiero ser libre”, podemos ser testigos indirectos de esa experiencia y escuchar su voz. La voz de los “nadies”, en la expresión con que Galeano se refería y describía a todos los parias y explotados de la tierra y entre los que se encuentran, qué duda cabe, estos guaraníes.
Os dejo con el texto de Galeano, perfecta introducción para el documental sobre las condiciones de vida –o, mejor, de no vida- de los guaraníes.
“Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata”.