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Contra la fantasía, de Santiago Alba Rico

Nuevamente Santiago Alba escribe uno esos magníficos artículos a los que, por otra parte, nos tiene acostumbrado. Su distinción entre la fantasía y la imaginación y su reivindicación de esta última frente a los excesos a los que puede conducirnos una política basada en la fantasía me ha resultado brillante.

¿Para qué sirve la imaginación?, se pregunta Santiago, “básicamente para ponerse en el lugar exacto del otro y para ponerse en el lugar probable de uno mismo. Mediante la pedestre imaginación sentimos como propio el dolor o la felicidad de los demás: eso que llamamos compasión y amor”.

Y si llegamos al final del artículo, seducidos por la fina trama del pensamiento de Santi, nos encontramos con la perla de su conclusión: “Lo raro -qué raro- es que a la fantasía destructiva del mercado la llamen realismo y a la preocupación por nuestros amigos y sus hijos la llamen utopía”.

Podéis disfrutarlo aquí.

4 comentarios a “Contra la fantasía, de Santiago Alba Rico”

  1. casi leo someramente, por encima. Esta izquierda (ésta es ésta, no la izqu) es irresponsable.Lo es, es lo que intuyo….pero…No somos independientes. Nadie lo es, supongo. Solo, ¿estamos tan a salvo para ser irresponsables? Espero que si, supongo que si, que diablos….

  2. No hay que negarle k le echa imaginación. Al ritmo que vamos, ¿cuantas generaciones pueden explotar los recursos como nosotros?? eso si que es finito…Lo veran no muchas generaciones después de la nuestra. Vivimos algo insostenible, claro unos más que otros. ainss, hay que hacerse político. A ser posible de marbella o valencia(mejor)…que todavía les dura la fiesta.

  3. Es verdad que a veces parece que vivimos en un gran mundo de fantasía, como muñecos colocados en algún lugar donde otros inventan las reglas del juego, pintan nuestra realidad y nuestros deseos, deciden por nosotros… más bien parecemos títeres viviendo en un cuento trazado por otros.
    Vaya tomadura de pelo, desde luego hace falta mucha imaginación para superarlo.

  4. uf, qué horror… me acabo de dar cuenta que a los que no somos valientes, para sobrevivir en este mundo, nuestra imaginación nos hace fantasear… o lo sabía pero no quería verlo?? qué pobre de espíritu!!

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Alberto Montero